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dissabte, 21 d’abril de 2012

Mi fortuna

Hay una parte de mí que se siente estafada, que siente que le han robado algo muy íntimo, muy especial, muy único... mi maternidad, mi lactancia, mi parto, mi alegría de vivir despreocupada y loca, sin saber lo que es la muerte, el dolor profundo, la enfermedad. Hay una parte de mí que maldice mi mala suerte, que piensa por qué a mí, por qué a él, por qué a nosotros. 

Éramos felices, desde la inconsciencia de la cotidiano, desde la rutina gris que con esa capa de humo te envuelve sin permitirte apreciar tu día a día. Hasta que te lo quitan, te lo arrebatan, te lo arrancan de cuajo y te quedas como un trapito roto que ya nadie quiere. Envuelta de un dolor amargo que se te mete en la piel y en las entrañas.

Hay una parte de mí que se siente afortunada... de tenerle a él. Lo importante en la vida no es lo que te suceda, es como actúes para superarlo. Él es mi motor y mi fuerza. Esa personita que vino a ponernos la vida del revés, para hacernos más valientes, más fuertes, más humanos. Esa personita que ilumina con una sonrisa allá donde va que deja una estela de magia como rastro. Él es único y es mío. No lo cambiaría por nadie en todo el universo. 

Yo a cambio sólo te pido una cosa, pequeño, que cumplas la promesa que te pidió mamá a pie de incubadora, que la muerte no te lleve antes que a mí, que mis ojos no tengan que llorarte.