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dijous, 24 de novembre de 2011

Ningún sitio como en casa

Por fin llegaron las noches en blanco, las ojeras, el ir corriendo a todos sitios, el no poder ni respirar e ir como los locos... por  fin somos padres a jornada completa con sus alegrías y sus miserias.

Quizás los dos eramos unos inconscientes pero jamás nos permitimos pensar que te pudieras morir, ni en el peor de los días dejamos de tener fe en tí, no sé si eso te ha salvado, sólo sé que a nosotros fue lo que nos mantuvo en pie. No sé si hubiera soportado salir del hospital por segunda vez, con las manos vacías de nuevo. Sólo sé que volvería a pasar por todos y cada uno de estos días en el infierno sólo para que tu fueras mi hijo y yo pudiera ser tu madre. Supongo que todos los padres se sienten orgullosos de sus hijos pero no puedes ni imaginar cómo lo estamos nosotros. Has luchado desde el minuto cero, has desafiado a todos los que daban la batalla por perdida, has roto las estadísticas... has vencido mi pequeño héroe. Siete operaciones y seis meses después nos fuimos por fin a casa.

Y como en mis sueños se abrieron las puertas de Sant Pau, lucía un sol radiante y salimos a celebrar que estamos vivos, que estamos juntos, los tres... i que tinguem sort i que la vida ens doni un camí ben llarg!!!